El Mundial del T-MEC: las jugadas que México debe asegurar

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se perfila como un momento clave para el futuro económico de América del Norte. Exnegociadores del acuerdo coinciden en que México debe evitar una renegociación amplia y concentrarse en una revisión técnica que preserve certidumbre, integración regional e inversión.

El contexto coincide con la organización conjunta del Mundial de Futbol 2026, un escaparate internacional que, de acuerdo con el gobierno mexicano, también debe servir para resaltar la importancia del tratado comercial y los acuerdos entre los tres países.

Especialistas advierten que abrir los 34 capítulos del T-MEC implicaría riesgos significativos. Cualquier cambio obligaría a una nueva ratificación legislativa en los tres países y podría abrir espacio a presiones políticas, particularmente desde Estados Unidos, que alteren el equilibrio alcanzado en 2020. Una renegociación amplia también permitiría revivir propuestas previamente descartadas, como restricciones agroalimentarias, mayores exigencias laborales, límites al autotransporte o cambios en los mecanismos de solución de controversias e inversión.

La recomendación general es agotar primero la etapa de revisión prevista en el tratado y, solo en caso inevitable, avanzar hacia una negociación acotada, con una agenda propia que incluya intereses estratégicos de México. Los exnegociadores subrayan que la revisión debe mantener un carácter técnico y evaluar de forma objetiva qué ha funcionado y qué requiere ajustes, sin debilitar la integración productiva regional.

Otro punto central es la duración del acuerdo. El T-MEC establece revisiones cada seis años, lo que puede generar ciclos prolongados de incertidumbre. Especialistas consideran prioritario que los tres países acuerden una extensión del tratado por 16 años adicionales y eliminen la revisión sexenal, con el fin de ofrecer mayor estabilidad a inversionistas y exportadores, en un entorno global marcado por tensiones comerciales, competencia tecnológica y reconfiguración de cadenas de suministro.

Desde Estados Unidos, diversas declaraciones sugieren que una renegociación podría estar sobre la mesa, mientras persisten fricciones por temas como energía, reglas de origen, acero, aluminio y agricultura. Analistas advierten que, si México concede demasiado en disputas paralelas —como aranceles impuestos al margen del T-MEC—, podría llegar debilitado al proceso de revisión formal.

Un análisis de Oxford Economics plantea cuatro escenarios: desde una renegociación relativamente rápida, considerada el escenario base, hasta uno adverso que implicaría el colapso del acuerdo y un impacto económico negativo de largo plazo para México y Canadá. El escenario más favorable, aunque menos probable, sería una extensión inmediata del tratado con aranceles cercanos a cero entre los socios.

La experiencia histórica respalda la relevancia del acuerdo. Desde la entrada en vigor del TLCAN y posteriormente del T-MEC, el comercio regional se ha multiplicado y ha transformado la estructura productiva de los tres países. México, en particular, ha incrementado de forma significativa sus exportaciones a Estados Unidos y Canadá, consolidándose como un socio central en América del Norte.

Autoridades económicas sostienen que la integración regional seguirá siendo un pilar del crecimiento, aunque reconocen la necesidad de fortalecer el contenido nacional, reducir dependencias externas y avanzar en una transformación productiva que refuerce la competitividad del país. El resultado de la revisión del T-MEC será determinante para la certidumbre económica y las perspectivas de crecimiento de México en los próximos años.

Fuente: Expansión

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