En 2025, las importaciones de granos en México alcanzaron niveles récord, particularmente en maíz, canola y soya, insumos clave para la producción de aceites y la alimentación pecuaria. Analistas advierten que esta tendencia representa un desafío para la seguridad alimentaria del país.
De acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), las importaciones de maíz blanco aumentaron 313% anual al cierre de 2025, al llegar a 950 mil toneladas. En su análisis, el organismo señaló que el crecimiento de las compras externas refleja una mayor dependencia del exterior y una reducción del margen de seguridad alimentaria, lo que subraya la necesidad de fortalecer la productividad y competitividad del sector agroalimentario nacional.
En el caso del maíz amarillo, aunque no se registró un incremento abrupto, las importaciones crecieron 1.1% anual y se consolidaron como las más elevadas entre los granos, con 23.8 millones de toneladas durante el año. A su vez, las compras de canola aumentaron 27.3%, hasta cerca de 1.4 millones de toneladas, mientras que las de pasta de soya avanzaron 13.6%.
El director del GCMA, Juan Carlos Anaya, destacó que el maíz representa el principal reto, al ser un insumo central tanto para la alimentación básica como para los usos industrial y pecuario. En 2025, México se consolidó como el mayor importador de maíz a nivel mundial, con compras externas por 24.76 millones de toneladas, el mayor volumen registrado.
Por el contrario, las importaciones de trigo, arroz y frijol mostraron caídas anuales. En el caso del frijol, las compras se redujeron 31.7% respecto a 2024, al sumar 280 mil toneladas.
Para los primeros meses de 2026, se prevé una producción nacional de 26 millones de toneladas de maíz, principalmente blanco, mientras que Estados Unidos anticipa una cosecha récord de granos. Este país se mantiene como el principal proveedor de México, debido a ventajas logísticas asociadas a la cercanía geográfica y a la diversidad de vías de transporte, lo que reduce costos y tiempos.
En paralelo, las exportaciones agropecuarias mexicanas han mostrado una pérdida de dinamismo. Entre enero y noviembre del año pasado, las ventas al exterior del sector cayeron 10.62% anual, pese a que las exportaciones totales del país crecieron 6.8%, según datos del Banco de México. Entre los factores que inciden en esta tendencia se encuentran el encarecimiento de insumos, dificultades logísticas y de seguridad, así como una menor disponibilidad de apoyos al campo. Incluso productos tradicionalmente superavitarios, como el jitomate, registraron descensos en sus exportaciones.
Fuente: El Diario MX



