México se mantiene como el principal exportador de aguacate a nivel mundial, pero su posición enfrenta una competencia creciente. Factores como sequías, mayores costos de producción y limitaciones en infraestructura de riego han reducido su ventaja, mientras nuevos productores ganan presencia en el mercado internacional.
El mercado global del aguacate supera los 20,000 millones de dólares y continúa en expansión. De acuerdo con estimaciones de organismos internacionales, para 2030 este fruto podría convertirse en el más comercializado dentro de los productos tropicales, con exportaciones cercanas a 3.9 millones de toneladas y una producción global que alcanzaría los 12 millones de toneladas.
América Latina seguirá concentrando la mayor parte de la producción mundial, con cerca del 74%, gracias a sus condiciones climáticas. Sin embargo, este mismo entorno ha favorecido la entrada de nuevos competidores.
México conserva ventajas importantes, como su capacidad de producción durante casi todo el año y su cercanía con Estados Unidos, el principal importador. No obstante, eventos climáticos recientes, como sequías y olas de calor, han afectado los volúmenes de exportación y presionado los precios.
En paralelo, países sudamericanos han acelerado su crecimiento. Perú se ha consolidado como un exportador clave por su volumen, mientras Colombia ha incrementado su participación de forma sostenida. Ambos países han enfocado sus estrategias en ganar mercado tanto en Estados Unidos como en Europa.
El aumento de la oferta global también proviene de otras regiones. Se prevé una recuperación en la producción de Australia y un repunte en Nueva Zelanda, lo que contribuirá a un entorno más competitivo y, en algunos periodos, a presiones sobre los precios por sobreoferta.
A nivel interno, el sector mexicano enfrenta retos estructurales. Una parte significativa de las áreas productivas carece de sistemas de riego, lo que aumenta la vulnerabilidad ante variaciones climáticas. Además, el incremento en costos laborales y problemas como la erosión del suelo representan desafíos adicionales para la sostenibilidad.
A estos factores se suman condiciones de seguridad en algunas zonas productoras, lo que añade presión al sector. Aunque las exportaciones mexicanas continúan siendo relevantes en el mercado internacional, el entorno competitivo y los retos internos plantean la necesidad de fortalecer su capacidad productiva y logística en los próximos años.



