La balanza comercial agropecuaria de México registró en junio un desempeño menos favorable respecto al mismo mes del año anterior. De acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico), el superávit se ubicó en 60.6 millones de dólares, cinco veces menor que los 301.3 millones reportados en junio de 2024.
Las exportaciones agropecuarias alcanzaron 1,711 millones de dólares, lo que significó una reducción de 2.2% en comparación anual y de 12.5% frente a mayo de este año. En contraste, las importaciones sumaron 1,651 millones de dólares, con un incremento de 14% anual, lo que reflejó una recuperación después de dos años consecutivos de caídas en el mismo mes, pero también una mayor dependencia de insumos y productos externos.
Factores detrás de la contracción
El retroceso no solo estuvo asociado a la aplicación de aranceles y a la incidencia de plagas. La menor producción interna en diversos cultivos, marcada por sequías, altos costos de fertilizantes y encarecimiento del transporte, limitó la capacidad de respuesta de los estados productores. Este entorno impactó con mayor fuerza a pequeños y medianos agricultores, quienes enfrentaron márgenes de rentabilidad más reducidos.
En la frontera, la suspensión de exportaciones de ganado bovino hacia Estados Unidos dejó corrales vacíos y simbolizó un impacto mayor: la plaga del gusano barrenador obligó a detener los envíos, cuando un año antes representaban más de 100 millones de dólares en ingresos mensuales.
Productos a la baja y a la alza
En junio, varios productos agropecuarios relevantes mostraron caídas. Entre ellos destacaron las fresas frescas, con una baja de 26.6%, y el jitomate, con una reducción de 13.7%. Ambos son considerados productos estrella de la canasta exportadora mexicana, particularmente en el mercado estadounidense. También disminuyeron las ventas externas de frijol, cebolla y trigo.
En contraste, otros productos registraron incrementos. Café, miel, algodón, aguacates y plátanos sumaron en conjunto 208 millones de dólares adicionales frente a junio de 2024. Sin embargo, ese avance no compensó las pérdidas ocasionadas por la caída del ganado bovino y otros cultivos básicos.
Contexto comercial y sanitario
El panorama se vio afectado además por la imposición de un arancel de 25% en Estados Unidos a productos que no cumplen con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Aunque la mayoría de las exportaciones agropecuarias mexicanas cumplen con las reglas de origen, la medida añadió incertidumbre a las cadenas de suministro.
El jitomate volvió a ser un caso emblemático: desde 1996 está sujeto a investigaciones antidumping en el mercado estadounidense. En junio, se aplicó un arancel antidumping de 17%, debilitando los acuerdos de suspensión que en el pasado otorgaban certidumbre al sector.
Resiliencia en un entorno adverso
La Secretaría de Agricultura señaló que, aunque más débil, el superávit agropecuario se sostuvo gracias a una menor demanda interna de productos primarios y a la resiliencia del sector exportador, que enfrentó tanto las presiones comerciales como la debilidad de la demanda externa.
El desempeño de junio refleja la vulnerabilidad del campo mexicano frente a fenómenos climáticos, presiones de costos y medidas comerciales internacionales. La evolución del sector en la segunda mitad del año dependerá de su capacidad para equilibrar competitividad, sanidad y cumplimiento regulatorio en un entorno global desafiante.
Fuente: Expansión