Las empresas que operan entre México, Estados Unidos y Asia enfrentan mayores exigencias para documentar el origen de sus insumos y cumplir con las reglas comerciales de Norteamérica.
Las restricciones aplicadas a determinados productos asiáticos han aumentado la atención sobre componentes provenientes de China y otros mercados. En este contexto, las reglas de origen del T-MEC son cada vez más relevantes para determinar qué mercancías pueden acceder a beneficios arancelarios.
Pola Grijalva, presidenta de la Junta de Gobierno de la Cámara de Comercio México-China, señaló que sectores como baterías eléctricas y otros componentes tecnológicos están entre los más expuestos a estos cambios.
Otro elemento es la incorporación de inteligencia artificial en los procesos de fiscalización. Estas herramientas podrían automatizar parte de la revisión de documentos, proveedores y origen de mercancías, aumentando la necesidad de contar con información precisa a lo largo de toda la cadena.
Para las empresas mexicanas, chinas y estadounidenses que utilizan insumos de países como Corea del Sur, Japón o Taiwán, el reto será mantener trazabilidad suficiente para demostrar el cumplimiento de las disposiciones comerciales aplicables.
La evolución del T-MEC y de las políticas arancelarias seguirá aumentando la importancia de conocer no solo dónde se fabrica un producto final, sino también de dónde provienen sus componentes.
Fuente: El Heraldo de México



