La dependencia de fertilizantes y materias primas importadas mantiene al campo mexicano expuesto a variaciones en precios internacionales, costos logísticos y posibles interrupciones en las cadenas de suministro.
Productos como la potasa y los fosfatos son esenciales para la producción agrícola, pero su oferta mundial está concentrada en un número limitado de países. Canadá, Rusia y Bielorrusia tienen una participación relevante en potasa, mientras que Marruecos destaca en fosfatos.
Esta concentración puede aumentar la sensibilidad de los precios ante restricciones comerciales, conflictos geopolíticos o problemas de transporte.
En México, las importaciones de fertilizantes disminuyeron 16% entre enero y agosto de 2026. Las compras de urea bajaron 22.1% y las de sulfato de amonio 18.1%, mientras que el fosfato diamónico aumentó 35%, el fosfato monoamónico 37.1% y el cloruro de potasio 13.8%.
El precio final para los productores también depende de fletes marítimos, seguros, almacenamiento y distribución. En cultivos básicos como maíz y frijol, el fertilizante puede representar entre 30% y 50% del costo total de producción.
Ante este escenario, especialistas del sector señalan que la diversificación de proveedores, la planeación de compras y una aplicación más eficiente de nutrientes pueden ayudar a reducir la exposición a cambios bruscos en los mercados internacionales.
Fuente: MSN



