La industria azucarera mexicana enfrenta un escenario cada vez más restrictivo en su principal mercado de exportación: Estados Unidos. En los últimos años, el volumen y valor de las ventas han disminuido de forma significativa, en un contexto marcado por cuotas más limitadas, presiones en precios y condiciones comerciales más estrictas.
De acuerdo con datos recientes, el valor de las exportaciones de azúcar mexicana hacia Estados Unidos ha caído de aproximadamente 700 millones de dólares a cerca de 386 millones, reflejando una reducción considerable en el acceso al mercado. Este ajuste responde, en gran medida, a los mecanismos de control establecidos en acuerdos bilaterales que regulan cantidades, calidad y precios del producto.
El tema ha vuelto a cobrar relevancia en el marco de la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), donde el azúcar se posiciona como uno de los puntos sensibles dentro de la agenda agrícola. La industria mexicana busca condiciones más favorables, mientras que Estados Unidos mantiene medidas orientadas a proteger a sus productores locales.
Especialistas señalan que este entorno coloca a México en una posición menos competitiva, ya que enfrenta no solo restricciones externas, sino también desafíos internos como costos de producción y cambios en la demanda.
El conflicto en torno al azúcar no es nuevo; se trata de una disputa histórica dentro de la relación comercial entre ambos países. Sin embargo, en el contexto actual, adquiere mayor relevancia debido al peso que tiene el T-MEC en la integración económica regional y en el desempeño de las exportaciones mexicanas.
A medida que avanzan las negociaciones, el resultado de estas discusiones podría definir el futuro del sector azucarero mexicano, así como su capacidad para mantener su presencia en uno de sus mercados más importantes.
Fuente: Expansión



