El consumo de carne en México mantuvo una tendencia positiva durante 2025, pese a un entorno marcado por inflación, mayores costos operativos, retos logísticos y restricciones comerciales derivadas del brote de gusano barrenador.
De acuerdo con datos del Consejo Mexicano de la Carne, el consumo nacional creció 4.5% y alcanzó 11.3 millones de toneladas. El avance no fue uniforme entre las distintas proteínas: el pollo aumentó 3%, el cerdo 7% y la carne de res 2.7%, mientras que el pavo registró una caída de 10.2%.
El crecimiento también refleja cambios en la forma de consumo. La industria ha observado una mayor demanda de productos procesados y de valor agregado, como carnes frías, salchichas y presentaciones listas para consumir. En 2025, el consumo per cápita de productos envasados como jamones y salchichas llegó a 9.4 kilos.
Aunque el mercado mantiene demanda, las empresas del sector enfrentan presiones por el aumento en costos laborales, energéticos, logísticos y de seguridad. La mano de obra representa entre 45% y 50% de los costos de producción, mientras que los bloqueos carreteros y la inseguridad han elevado los gastos de transporte y seguros.
Ante este escenario, algunas compañías han buscado eficientar sus plantas y ajustar su capacidad operativa para evitar trasladar por completo los incrementos al consumidor. En 2025, el PIB del sector cárnico creció 0.6%, en contraste con caídas registradas en sectores como construcción y manufactura.
En el comercio exterior, Estados Unidos se mantiene como un mercado relevante para la industria mexicana. Las exportaciones de carne de res hacia ese país crecieron 9.9% durante 2025 y avanzaron más de 20% en el primer trimestre de 2026. Este comportamiento se dio en medio de restricciones a la exportación de ganado en pie por el brote de gusano barrenador, que ha generado pérdidas estimadas en alrededor de 1,850 millones de dólares para México.
La situación ha llevado a una reconfiguración de la cadena bovina. Parte del ganado que antes se enviaba en pie a Estados Unidos ahora se engorda y procesa en México, lo que permite exportar carne con mayor valor agregado. Para la industria, el reto será mantener el abasto y la competitividad en un contexto de costos elevados, restricciones sanitarias y cambios en los patrones de consumo.
Fuente: Expansión



